Se piensa que su origen se debe a corrientes de convección en el interior del manto terrestre, en la capa conocida como astenosfera, las cuales fragmentan a la litosfera. Las corrientes de convección son patrones circulatorios que se presentan en fluidos que se calientan en su base. Al calentarse la parte inferior del fluido se dilata. Este cambio de densidad produce una fuerza de flotación que hace que el fluido caliente ascienda. Al alcanzar la superficie se enfría, desciende y se vuelve a calentar, estableciéndose un movimiento circular auto-organizado. En el caso de la Tierra se sabe, a partir de estudios de reajuste glaciar, que la astenosfera se comporta como un fluido en escalas de tiempo de miles de años y se considera que la fuente de calor es el núcleo terrestre. Se estima que éste tiene una temperatura de 4500 °C. De esta manera, las corrientes de convección en el interior del planeta contribuyen a liberar el calor original almacenado en su interior, que fue adquirido durante la formación de la Tierra.
Así, en zonas donde dos placas se mueven en direcciones opuestas (como es el caso de la placa Africana y de Norteamérica, que se separan a lo largo de la cordillera del Atlántico) las corrientes de convección forman nuevo piso oceánico, caliente y flotante, formando las cordilleras meso-oceánicas o centros de dispersión. Conforme se alejan de los centros de dispersión las placas se enfrían, tornándose más densas y hundiéndose en el manto a lo largo de zonas de subducción, donde el material litosférico es fundido y reciclado.
Una analogía frecuentemente empleada para describir el movimiento de las placas es que éstas "flotan" sobre la astenósfera como el hielo sobre el agua. Sin embargo, esta analogía es parcialmente válida ya que las placas tienden a hundirse en el manto como se describió anteriormente
Las placas tectónicas se desplazan unas respecto a otras con
velocidades de 2,5 cm/año1 lo que es, aproximadamente, la
velocidad con que crecen las uñas de las
manos. Dado que se desplazan sobre la superficie finita de la Tierra, las placas
interaccionan unas con otras a lo largo de sus fronteras o límites provocando intensas deformaciones en la corteza y litosfera de la Tierra, lo que ha dado
lugar a la formación de grandes cadenas montañosas (por ejemplo las cordilleras
de Himalaya, Alpes, Pirineos, Atlas, Urales, Apeninos, Apalaches, Andes, entre muchos
otros) y grandes sistemas de fallas asociadas con éstas (por ejemplo, el
sistema de fallas de San Andrés). El contacto por
fricción entre los bordes de las placas es responsable de la mayor parte de los terremotos. Otros fenómenos
asociados son la creación de volcanes (especialmente
notorios en el cinturón de fuego del océano
Pacífico) y las fosas oceánicas.
Las placas tectónicas
se componen de dos tipos distintos de litosfera:
la corteza continental, más gruesa, y la corteza oceánica, la cual es
relativamente delgada. La parte superior de la litosfera se le conoce como Corteza terrestre, nuevamente de dos tipos
(continental y oceánica). Esto significa que una placa litosférica puede ser
una placa continental, una oceánica, o bien de ambos, si fuese así se le
denomina placa mixta.
Uno de los
principales puntos de la teoría propone que la cantidad de superficie de las
placas (tanto continental como oceánica) que desaparecen en el manto a lo largo
de los bordes convergentes de subducción está más o menos en equilibrio con la
corteza oceánica nueva que se está formando a lo largo de los bordes
divergentes (dorsales
oceánicas) a través del proceso conocido como expansión del
fondo oceánico. También se suele hablar de este proceso como el
principio de la "cinta transportadora". En este sentido, el total de
la superficie en el globo se mantiene constante, siguiendo la analogía de la
cinta transportadora, siendo la corteza la cinta que se desplaza gracias a las
fuertes corrientes convectivas de la astenósfera, que hacen las veces de las
ruedas que transportan esta cinta, hundiendose la corteza en las zonas de
convergencia, y generandose nuevo piso oceánico en las dorsales.
La teoría también
explica de forma bastante satisfactoria la forma como las inmensas masas que
componen las placas tectónicas se pueden "desplazar", algo que
quedaba sin explicar cuando Alfred Wegener propuso la teoría de la Deriva
Continental, aunque existen varios modelos que coexisten: Las placas
tectónicas se pueden desplazar porque la litósfera tiene
una menor densidad que la astenósfera, que es la capa que se
encuentra inmediatamente inferior a la corteza. Las variaciones de densidad
laterales resultan en las corrientes de convección del manto, mencionadas
anteriormente. Se cree que las placas son impulsadas por una combinación del
movimiento que se genera en el fondo oceánico fuera de la dorsal (debido a
variaciones en la topografía y densidad de la corteza, que resultan en diferencias
en las fuerzas gravitacionales, arrastre, succión vertical, y zonas de subducción. Una explicación diferente
consiste en las diferentes fuerzas que se generan con la rotación del globo
terrestre y las fuerzas de marea del Sol y de la Luna.
La importancia relativa de cada uno de esos factores queda muy poco clara, y es
todavía objeto de debate.
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